deuda emocional

Cómo liberarte de la deuda emocional

Deuda emocional

Una deuda emocional es un estado afectivo, derivado del compromiso personal que adquirimos después de establecer un vínculo emocional. Bien sea con una persona, objeto o situación que creamos en nuestra imaginación.

Al igual que una deuda económica, después de contraerla, la deuda emocional se mantiene durante un tiempo antes de lograr saldarla y en algunos casos quedan sin pagar. El problema es que puede convertir en una gran carga, ya que suele generar sentimientos de culpa.

Una deuda emocional se produce en presencia de tres circunstancias: una imagen de un objeto o situación que se concibe como posible en el futuro, un vínculo emocional con ese objeto o situación, y un compromiso emocional con esa imagen con la que se ha fantaseado.

El deseo por sí solo no basta para desencadenar la deuda emocional. Sino que esta se produce cuando hay una autoexigencia, apego o atadura relacionada con la deuda. Lo que trae como consecuencia frustración.

También nos puede llevar a reprocharnos y castigarnos a nosotros mismos sobre nuestras acciones, o por no haber cumplido con lo que se supone debimos haber hecho o esperan de nosotros.

Podemos sentirnos en deuda emocional cuando alguien hace algo por nosotros y nos sentimos obligados a retribuirle. Y en muchos casos somos nosotros quienes de una forma u otra buscamos la manera de que contraigan deudas emocionales con nosotros.

En cualquier caso, una deuda emocional nunca es positiva, porque puede lugar a sentimientos negativos que pueden afectarnos de muchas maneras. No obstante si es posible saldar las deudas emocionales y asumir una postura diferente al respecto, que nos ayude a vivir en paz.

Una deuda emocional no saldada puede ser causa de mucho sufrimiento

Cómo saldar una deuda emocional

Las deudas emocionales afectan nuestra estima y nuestro equilibrio emocional. Sin embargo, es posible saldarlas de forma definitiva. Logrando importantes beneficios terapéuticos, pues conseguirás disminuir el estrés que conlleva.

Para saldar una deuda emocional el primer paso es aceptar la realidad tal y como es. Es decir, asimilar tu situación y tus miedos. Así como expresar adecuadamente tus emociones para poder liberarte de la culpa y la frustración.

Es común que al recordar el hecho que produjo la deuda surja un sentimiento de rechazo que reafirma nuestro compromiso. Es entonces cuando debemos asumir una postura comprensiva y de aceptación.

Soltar el pasado, perdonándote a ti y a los demás por lo que creas que te debes o te deben, agradeciendo todo lo que recibes de los otros y sin sentirte mal por hacer lo que realmente deseas, es fundamental para saldar tus deudas emocionales.

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En el caso de la deuda emocional orientada hacia el futuro, debemos intentar no contraerla, asumiendo una actitud flexible y confiada acerca del provenir. No se trata de evitar la planificación, pero sí de reducir el afán de control y las exigencias que afecten nuestro bienestar.

También conviene que le des un cierre a ese tipo de situaciones, bien sea de forma real o simbólica. A fin de avanzar hacia tu paz y equilibrio emocional.

Pero incluso luego de saldar tu deuda emocional es importante no renovarla. Es por ello que debes evitar aceptar acciones, regalos y palabras que te lleven a experimentar de nuevo el sentimiento de deuda.

Cuando conseguimos liberarnos de la deuda emocional, conseguimos sentirnos más satisfechos con nosotros mismos y el entorno que nos rodea. Pero transformar el pensamiento no es tarea fácil.

Es por ello que en algunos casos puede ser necesario solicitar la ayuda de un especialista. A fin de que nos proporcione la orientación adecuada y no acompañe en el proceso de superación.

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