Quiste hepático biodescodificación

Quiste hepático biodescodificación

Un quiste hepático es una lesión de tejido llena de líquido localizada en el hígado. En muchos casos, este tipo de quistes son bastante pequeños y no provocan malestar. Es decir, se trata de lesiones benignas de pequeñas dimensiones, que generalmente se detectan solo de forma casual.

Cuando un quiste hepático alcanza dimensiones de alrededor de cinco centímetros de diámetro, es provocado por un parásito, o aparece más de uno al mismo tiempo, puedes manifestar problemas de salud que requerirán atención y cuidado.

En caso de que un quiste de gran tamaño no se detecta antes, este puede llegar a romperse, generando infección o sangrado. Mientras que si aparecen múltiples quistes que desarrollen un tamaño considerable, se puede llegar a requerir cirugía.

Algunos síntomas de un quiste hepático de más de cuatro centímetros, pueden ser, inflamación, dolor y calambres abdominales, así como indigestión, cansancio, alteraciones de la piel, problemas circulatorios, cefaleas y/o fiebre. Aunque los síntomas frecuentemente varían entre personas.

Además de malos hábitos, posibles causas de la aparición de estos quistes pueden ser insuficiencia renal y el mal funcionamiento de la vesícula biliar. Aunque se cree que un alto porcentaje tienen origen hereditario, o son provocados por el parásito Echinococcus granulosus.

Mujer  tocándose el vientre de dolor por un Quiste Hepático
Cuando no somos capaces de gestionar adecuadamente la ira, el rencor y la frustración podemos dañar seriamente nuestro hígado | Foto Pixabay

Causas emocionales del quiste hepático

Desde el punto de vista de la biodescodificación, un padecimiento en el hígado como un quiste hepático u otra dolencia, se relaciona con un conflicto emocional de carencia. Es decir se vincula con sentimientos de falta o pérdida, bien sea de alimentos, una herencia o de tipo afectivo.

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También es posible que sufras de un aumento de tejido del hígado cuando tienes la percepción de estar siendo envenenado o intoxicado. Bien sea por algún alimento o medicamento que ingerimos, o por un entorno dañino o tóxico.

Otra de las posibles causas emocionales de los problemas hepáticos, es la incapacidad de digerir o adaptarse a las diferentes situaciones que se nos presentan. Así como un excesivo miedo a fallar, lo que nos genera gran estrés y ansiedad.

Cuando no somos capaces de gestionar adecuadamente la ira, el rencor y la frustración podemos dañar seriamente nuestro hígado. Pues en este órgano, que actúa como filtro de sustancias tóxicas, donde se somatiza nuestra incapacidad para canalizar las referidas emociones.  

Un hígado sano nos permite tener una mayor claridad de pensamiento y más firmeza en nuestras decisiones. Puesto que el estado de emocional de una persona depende en gran medida de la libre circulación de energía.

Cuando se presenta un bloqueo de energía en el hígado, se genera un estado depresivo, con una tendencia a desarrollar crisis de irritabilidad, que desembocan en cólera y violencia.

Por otro lado, reprimir los ataques de cólera también puede ocasionar que la energía del hígado se vuelva más densa. Lo que puede dar lugar a otras patologías, tales como la hepatitis o la insuficiencia hepática.

Reconocer y aceptar tus sentimientos puede ser el primer paso para liberarte de las emociones que afectan tu hígado. No olvides que el acompañamiento de un coaching personal puede ser de gran ayuda en el proceso hacia tu desarrollo personal y bienestar.

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